En 2014, la empresa española Geeksphone sorprendió con el lanzamiento del teléfono móvil Blackphone, que apostaba por llevar la seguridad y la privacidad de los usuarios a su máximo exponente. Uno de sus fundadores y un ingeniero de esta empresa (ahora desaparecida) se unieron para crear Geeksme, cuyo primer lanzamiento ha sido la pulsera de actividad GME1: un dispositivo de monitorización que no pretende destacar en sus especificaciones técnicas, pero sí por proporcionar un par de funciones que hasta el momento no se habían explotado en estos complementos.

La primera de ellas es, sin duda, el mayor atractivo del dispositivo: monitoriza las relaciones sexuales. Y es que desde Geeksme consideran que también forman parte de un estilo de vida saludable. Con ayuda del acelerómetro y tras indicar que se va iniciar una relación de este tipo (sí, es necesario activar la función de forma manual), el wearable pasa a medir el rendimiento sexual del usuario, interpretando los movimientos realizados para ofrecer información relacionada con la intensidad del acto, las calorías consumidas y las grasas quemadas. Además, registra la hora de comienzo y finalización, la duración, la frecuencia con la que se practica sexo y una valoración del grado de satisfacción.

Esta funcionalidad (llamada g!love por la firma) no se queda ahí y ha evolucionado desde el lanzamiento del dispositivo. En concreto, la última actualización ha añadido un sistema de gamificación que compara el rendimiento sexual con un animal: un león, un elefante, un conejo… y así hasta una veintena de opciones diferentes.

Estas mediciones son opcionales y, lo más importante, privadas: por un lado, todos los datos se almacenan de forma privada y segura gracias a que la empresa no puede acceder a estas estadísticas y, por otro, el usuario puede establecer una contraseña en la app o borrar los datos. Los más atrevidos, eso sí, tienen la posibilidad de compartir sus logros en las redes sociales.

La segunda función que distingue al GME1 está relacionada con el respeto al medio ambiente: la caja de cartón reciclado del producto ya da una pista de la preocupación de la firma por este aspecto. El dispositivo puede medir la huella ecológica de los usuarios y concienciarles sobre cómo su estilo de vida influye en el planeta.

Esta medida, reconocida por Greenpeace o WWF, establece el número de mundos que serían necesarios si todos los habitantes vivieran igual que el dueño de la pulsera. Se calcula en base a algunos hábitos de consumo, transporte o reciclaje, aunque se ajusta a diario teniendo en cuenta la actividad del usuario.

Más información en: www.geeksme.com/es

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